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La Asociación CINDE (Centros Infantiles de Desarrollo) es una organización salvadoreña, sin ánimo de lucro, que tiene por misión promover una educación integral a niños y adolescentes de sectores sociales excluidos, a través de diversas acciones que favorezcan su desarrollo integral.
Actualmente, mantiene programas de atención a niños, jóvenes y mujeres en los municipios de Soyapango y Mejicanos, ambos con características similares de sobrepoblación y hacinamiento, violencia, desempleo, concentración de comercio informal en las calles y ausencia de programas de atención infantil.

La Asociación abrió su primer Centro Infantil de Desarrollo en 1989, como una alternativa para los hijos de las mujeres vendedoras de la calle que, entre los 0 y 6 años, pasan todo el día acompañando a sus madres en la venta de sus productos, ante la falta de programas públicos de atención a la primera infancia.

ORIGENES

CINDE (Centros Infantiles de Desarrollo) surge en el año 1989, bajo el auspicio de la Asociación Fe y Alegría, ante la constatación de las condiciones de vida de las mujeres vendedoras ambulantes que, día a día, salen a la calle a realizar precarias ventas, manteniendo junto a ellas a sus hijos pequeños en condiciones muy adversas para su desarrollo.

Ante esta situación, en abril de 1989, Marisa de Martínez (directora de la Asociación) junto con el Padre Joaquín López y López, S.J. (asesinado a los pocos meses junto con otros cinco jesuitas en la UCA), abren el primer Centro Infantil de Desarrollo en la ciudad de Soyapango (Área Metropolitana de San Salvador) como un proyecto dentro de Fe y Alegría. A este primer centro se unieron, posteriormente, otros dos: uno en Mejicanos en 1991 y otro en Zacamil en 1995.

En 1994 se inició el programa de Refuerzo Escolar, al que los niños acudían por la tarde para recibir apoyo escolar y poder realizar sus tareas en un ambiente adecuado. Superada esta etapa, comenzó en 2006 otra: la de los chicos y chicas que querían seguir estudiando pero que no disponían de recursos para ello. Esto llevó a iniciar el programa de Becas de Bachillerato y Universidad.

Desde el inicio del trabajo, se vio la necesidad de trabajar con los padres y madres para reducir los niveles de violencia intrafamiliar, surgiendo así el programa Forjando Futuro. De forma paralela comenzaron los programas de mujeres: talleres artesanales, bancos solidarios de ahorro y préstamo, grupos de apoyo, etc., como una alternativa de organización y superación a las mujeres vendedoras ambulantes.

Dada la diversidad de programas que se estaban llevando a cabo, se optó por constituir la Asociación CINDE el 20 de noviembre de 2003, desligándose jurídicamente de Fe y Alegría y aglutinando así todo el trabajo creado.

MISIÓN Y VISIÓN

MISIÓN

Promover una educación integral a los niños/as y adolescentes de los sectores sociales marginalizados, brindándoles una estimulación adecuada a su edad, programas educativos y formación en valores humanos que sientan bases firmes para sus vidas.

Ofrecer a los adultos la oportunidad de valorizar su rol de padres/madres a través de distintas acciones encaminadas a fortalecer su autoestima, a adquirir conocimientos que les ayuden a desempeñar correctamente su rol de orientadores y motivar su participación consciente en los procesos sociales que beneficien a la infancia.

VISIÓN

Ser una entidad educativa, innovadora y comprometida con el cambio social, que apoye y promueva procesos de desarrollo entre los sectores sociales excluidos y sea un referente en políticas de atención integral a niños y adolescentes de esos sectores.

BENEFICIARIOS

La finalidad de la Asociación CINDE es luchar contra la pobreza y la falta de oportunidades que tienen las personas con bajos recursos. Somos conscientes de la necesidad de romper el círculo de la pobreza en el que viven miles de personas y sabemos que la principal vía para lograrlo es mediante una educación integral y de calidad.

El trabajo de la Asociación CINDE va dirigido a sectores de la población salvadoreña que se encuentran en situación de pobreza y exclusión, a una población que no puede cubrir el coste de la canasta básica y que, por tanto, tiene muchas de sus necesidades desatendidas. Se trata de una población que vive en ambientes estresantes en los que son frecuentes las situaciones de violencia y el maltrato en el hogar.

CONTEXTO DE TRABAJO

Hablar de El Salvador es hablar de pobreza, de desigualdad, de violencia y de exclusión. Dentro de este contexto, los programas de la Asociación se llevan a cabo en localidades de la zona urbana marginal del departamento de San Salvador, con características similares de:

  • pobreza
  • sobrepoblación
  • hacinamiento
  • ausencia de servicios básicos
  • desempleo
  • economía informal
  • inseguridad
  • violencia

En cuanto a niñez y educación, nos encontramos en El Salvador datos preocupantes:

  • de cada 100 niños, sólo 18 completa los estudios escolares, y tan sólo 4 terminan estudios universitarios.
  • las escuelas públicas presentan aulas con un promedio de 40-50 alumnos
  • los profesores no son capaces de atender a aquellos alumnos con más dificultad de aprendizaje.
  • los servicios públicos de educación preescolar no lleguen a la mayor parte de la población, dejando a una enorme cantidad de niños/as menores de 7 años en las calles con sus madres
  • muchos niños se incorporan a partir de los 5-6 años a actividades laborales informales, causando deserción o bajo rendimiento escolar.
  • la escolaridad promedio apenas supera quinto de primaria a nivel nacional.

La situación de la mujer es también poco alentadora:

  • un 32% de los hogares salvadoreños es mantenido por una mujer.
  • la mayor parte de las mujeres salvadoreñas trabajan en el sector informal urbano, con una productividad muy baja.
  • la falta de acceso a créditos obliga a las mujeres a acudir a usureros, que les cobran intereses del 20-25% mensual.
  • muchas mujeres viven en hogares problemáticos con un alto índice de maltrato y abusos por parte de los hombres.